Damián H. Estévez, quien asegura que «nos encontramos ante una prosa poética en esencia lírica, narrativa en lo imprescindible. Porque tan importante para la composición de los personajes son los hechos que le ocurren, las conversaciones que sostienen, como la introspección a la que la autora nos invita a través de su estilo». En la nueva novela de María Teresa de Vega, merodeadores son los que no encuentran cómo permanecer en sí mismos. Sin meta precisa, faltos de sosiego, rondan las orillas de la realidad cotidiana, ese límite a otra clase de mundo. Pero, como equilibrio del conjunto, como contrapunto vital, otros humanos de esta historia buscan la duración, son poseídos por el entusiasmo y el amor, por el deseo de estar presentes en las tareas de la vida. Personajes, unos sencillos y otros extravagantes, viven
en el mismo edificio de una ciudad costera. Durante un tiempo, estarán pendientes de un suceso problemático cuya solución parece eliminar la casualidad. Pues, ¿conocemos las últimas leyes que rigen lo real? ¿Cuánto de fortuito y cuánto de propiciado hay en los hechos? La búsqueda de otras explicaciones ocupa a los que no aceptan una respuesta convencional.